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Mostrando entradas de enero, 2010

Primer Trazo II. Él.

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Me siento sola encima de una roca pulida puesta como por accidente en la cumbre de un acantilado. La hierba fresca, como siempre, y verde; el mar, su olor, abajo, rompiendo y desgastando la roca con cada ola. El pelo suelto se mueve donde quiere, hace un poco de viento, fresco, no solo brisa. Llevo mi sudadera gris, la que abriga, unas zapatillas y un pantalón. Me observo. Miro al cielo encapotado, siento el frío húmedo de mi patria, ese que cala pero a veces presta sentir. Los cascos puestos: la música. Michael Nyman. Y vuelve aquella historia. Pero esta vez no soy yo, es él.
Bajaba las escaleras del edificio riendo y cantando, cuando en el escalón número ocho antes de llegar al suelo me quedé quieto. La había visto, a ella, y entonces, me di cuenta. A lo largo de nuestra vida en común, no había cambiado nada y, sin embargo, ahora que no la tenía, era un hombre completamente distinto. Ni siquiera pensé en la paradoja de que ella me condicionara más cuando nada compartíamos, tan solo m…

Décimo Tercer Trazo. Preguntas.

¿Alguna vez has soñado, con respecto a tu futuro, con conocer a alguien desconocido, por ejemplo, alguien que cojee del pie izquierdo? ¿Alguna vez has pretendido ser algo que no necesitas, algo que quizá sea absurdo? ¿Alguna vez has pensado en los límites... por abajo?

Duodécimo Trazo. Confesiones de una relación, o el ser afortunado.

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Cada día, cuando me levanto, doy gracias al de arriba porque decidieras hablarme a mí y no a cualquier otra. Cada día le doy gracias al cielo porque decidimos arriesgar, y míranos, aquí estamos. Nos ha costado sangre, sudor y lágrimas, un poco como todo, pero hemos llegado hasta aquí. Porque tuvimos miedo, pero no nos pudo. No hay nada mejor que mirarme al espejo por la mañana, lavarme la cara y que aparezcan restos y recuerdos de los besos y placeres de ayer. Miento, lo mejor de todo, es que hoy se repetirán, volveré a sentir un escalofrío en cuanto te vea y se encenderán todas las alarmas en cuanto me mires. Que entre sábanas, de repente, te quedarás quieto y me dirás que me quieres, y que después casi perderé el sentido por ti. Que podré quedarme en tus brazos contando cada poro de tu piel, dejando cada centímetro cuadrado sin aire entre los dos, llena de algo más puro que la felicidad. No hago más que pensar que aunque discutamos, tenemos la suerte de ser como somos y de comprende…

Undécimo Trazo. Peligroso es la palabra.

Siempre me gustó reflexionar sobre los tópicos, y ayer viví algo que me hizo comprobar la veracidad de uno, o de unos cuantos que se refieren a lo mismo, resumidos en esa frase sempiterna en boca de los experimentados: no sabes lo que tienes hasta que lo pierdes. Cuando ocurre una situación traumática en mayor o menor medida -por suavizarlo, diré que fue complicada, un tanto dura- que tiene un final feliz dentro de lo que cabe, constatas la fragilidad del mundo y la propia, además de la importancia que ciertas cosas rutinarias tienen para ti. El simple hecho de caminar suponía un esfuerzo tremendo, y aún así solo tenía ganas de entrenar, de saltar, de correr, de gritar -también hablar dolía-, y de salir de esa camilla incómoda corriendo dejando a los médicos con las pruebas en la mano y una sonrisa bobalicona, que fuera mitad por presenciar un milagro de esos que no creen, y mitad por haberles contagiado la vitalidad en un momento de preocupación. Pero no podía. Limitaciones físicas p…

Décimo Trazo. Hoy estoy.

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Me irritan los sabihondos repelentes, porque yo lo era - o lo soy, no te extrañe-. Me irritan los que disponen de su tiempo ociosamente, y pretenden que el mío sea igual. Me irritan los que además pretenden adueñarse de él. Me irritan los snobs, me irritan los incultos por voluntad y me irritan los chillidos. Me irrita la voz de pito. Me irritan las adolescentes bajitas, con un petardo en el culo que no paran de molestar. Me irritan las adolescentes altas, con su aire superior. Como si la altura te lo diera. Me irritan los adolescentes que hacen del VPF su grito. Me irritan los que se acercan tratando de encandilarte. Ahora cambia adolescentes (¡y adolescentas, pa' la ministra!) por personas adultas y formadas, y estamos en las mismas. Me irritan los que se saben seguros de sí mismos y no miran la mierda que acaban de pisar. Bueno, estos últimos no me irritan, me divierten, seamos francos. Me irritan los que impiden a los otros encontrar su lugar. Me irritan los que no son amables…

Noveno Trazo. Yo Quiero.

Quiero conocerte. Descubrir tus miedos y manías. Entender tu cobardía y tu temeridad, hacer mías tus palabras y beber el suelo de tus pies. Sentir que el vello se me eriza solo porque suspiras, preocuparme enteramente por ti. Robarte las ideas y enseñártelas después de haberlas dado brillo. Decirte que son tuyas, ponerles un marco y aprenderlas de memoria. Conocerme tus recuerdos, aprender de ellos. No juzgarte cuando te equivoques tras haber tratado de comprender tu mente. No juzgarte desde mi perspectiva. Mirarte a los ojos, sin asustarme al ver un desconocido. Escuchar tus pasos y ponerme nerviosa. Refugiarme en tu hombro. Sentirme segura por una vez en la vida, y poder dormir tranquila. Asimilar tus movimientos, hacerlos míos. Hacer de ti, una extensión de mí. Llorar tus lágrimas, reír tus carcajadas, contigo. Temblar si tiemblas, o si no tiemblas. Echar a volar, soñar, cantar, reír y jugar. Hacer las cosas que te gustan. Darlo todo por ti. Brillar en tus ojos. Respirar por tu nar…

Octavo Trazo. Quedarse escondido.

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Antes de abrir la puerta se miró al espejo. Se alisó la falda y se colocó los cuellos de la camisa. Se sentía perfecta, imbatible, casi una diosa. Al menos, diosa de sí misma. Al bajar a la calle, sintió la brisa después de tantos días. Le encantaban las mañanas de verano, y más si era domingo. La ciudad dormía de día entonces. Olía a fresco y a polución -ah, la ciudad-. Comenzó a andar.
La noche anterior la había pasado apuntando todos aquellos lugares que habían sido importantes en su vida. Cada lugar que quería volver a visitar, a recordar, a pensar, a cantar y a imaginar. No sabía la razón de que a cada lugar le correspondiera una canción. Ni la razón de que recordara todo con tanto detalle. Tampoco sabía la razón de por qué no tenía sueño, después de una semana sin dormir apenas, y habiendo madrugado para encontrarse. Tampoco era importante.
La música sonaba, su alma se emocionaba. Era todo una cadena de placeres, en los que las lágrimas no eran tan malas y negativas, y las sonrisa…

Séptimo Trazo. Puntos suspensivos.

Estos tres días sin letras han sido días de sentimientos oscuros, negros, morados, verdes vómito. De uñas clavadas mejor que las palabras, de rabias, de lágrimas. Y lo peor de todo es que ni recuerdo por qué, ni quiero recordarlo. En otro momento, diría que es sorprendente sentir esto sin saber por qué, pero hoy, que los sentimientos aún colean, o se reactivan en busca de su apogeo, no me importa.
Hay distintas maneras de estar enfadado. O, mejor dicho, diferentes orígenes. Puedes estarlo debido a una decepción ajena. O debido a una traición, o a un fallo propio. O a la casualidad -ésa que no existe-. O al agotamiento. En todos esos casos, el enfado tiene colores diferentes. Pero, desde luego, el más oscuro y el más triste es el enfado mezclado con dolor, ése que no se te pasa, y que, cuando lo hace, se transforma en lágrimas profundas y sollozos ahogados. Ese dolor que deseas al enemigo si eres humano, y mentiroso si dices que no lo haces. El peor de todos. El más amargo, el más cruel…

Sexto Trazo. Martín [Hache].

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Encontré esta película gracias a alguien que apenas tiene que ver conmigo. Pero vaya película. Mis disculpas, ayer no era día de escribir, hoy, hasta ahora, tampoco lo es. Pero nunca dejaré de compartir.

"¿Queréis escuchar hasta el final? Esto no es un drama, es una farsa aunque no lo parezca. ¡Ja! Si llegamos al final pasará lo de siempre, vosotros os levantaréis para aplaudir y nosotros saldremos varias veces a saludar y seremos cómplices de la farsa, de vuestra farsa. Luego volveréis a vuestras casas y todo seguirá igual, seréis tan corruptos, tan hipócritas y tan mierdas como siempre, pero tendréis la conciencia tranquila porque sois modernos, porque habéis aplaudido a rabiar una obra de izquierdas muy dura, ¡durísima, tío! No estáis de acuerdo con el mundo que os ha tocado pero no hay salida, no podéis cambiarlo. Hay que aceptar las reglas del juego, pero vosotros no sois culpables porque todavía sois capaces de soltar una lágrima por la revolución que no pudo ser. Sois unos…

Quinto Trazo. El por qué de recrearse, o las palabras.

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Me han preguntado muchas veces por qué me gusta estar triste. Gustar, por decirlo de alguna manera. Claro que no me gusta estar triste, pero no tengo ningún problema en estarlo y, cuando ocurre, no lo evito, sé que pasará, me dejo llevar por el cauce natural del asunto. Me gusta tanto recrearme en sentimientos como la ilusión o la alegría, como en la nostalgia. No me parece que esté mal, y eso que llevo la alegría por bandera. Para mí la felicidad es vivir. Y vivir, experimentar, sentir, adquirir experiencia, aprender, controlar, sentir tu mente ilimitada.
El sentir y ser capaz de expresarlo es una necesidad. Y creo firmemente que debería ser así en todo el mundo, cuanto más humanos, cuanto más podamos sentir el dolor o la alegría de otros, más querremos compartir unos sentimientos u otros, y más lucharemos por lograrlo. Ser capaz de encontrar belleza en los sentimientos tristes no significa ser un demente, es más, las personas se sienten identificadas antes con historias tristes que c…

Cuarto Trazo. Lo aleatorio.

Según encendí el ordenador y abrí como un autómata los programas que abro siempre, se iluminó una bombilla más en la habitación, la de mi cabeza. Lo que ocurre es que puse en el reproductor una canción que ayer no paré de escuchar, y, claro, letra en inglés y música bonita: vamos a soñar. Esa canción la encontré cotilleando en un portal mediocre -seamos sinceros-.  Antes me gustaba el artista; no quiere decir que lo siguiera. Ahora he descubierto tres minutos largos de notas que confirman mi identidad.
Empieza, cierras los ojos. Si sabes apreciar la música, creo que sabrás por qué se cierran los ojos. Para abrir la mente. Cinco segundos: una corazonada de que merece la pena. A los veinte y a los cuarenta, ya es parte de ti. Sientes las letras deslizándose, doradas y brillantes, por tu cuello, tus brazos, y la punta de tus dedos, quieres escribir, decirlo, pero no dejar de disfrutar. Los sentimientos, casi como si los vieras, de veras. Como si fueran arterias y venas brillantes, la ilus…

Tercer trazo. Qué sensación tan bonita.

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La mañana está fresca, pero aún no lo percibo. El despertador ha sonado hace más de un instante y de dos, pero sigo al abrigo del edredón y las mantas. Pensando. Si se le puede llamar pensar, desde el mejor día de mi vida cuando me levanto no tengo otra cosa en la cabeza, que me sigue aún cuando me acuesto, día tras día. Qué sensación tan bonita.
Me gusta recordar sus ojos. Me gusta recordar su expresión, sus mil caras y su nariz. Me recrearía años en las líneas de su rostro, y sería feliz. En su olor, el de su pelo, el de su frente, el de su nuca, el de sus brazos. Sobre todo cuando me abrazan. Qué sensación tan bonita.
Estar enamorado es como madrugar un sábado para ir a pasear solo. El frescor de un día nuevo, la serenidad de las calles, la locura de los pájaros cantantes, la magia del músico ambulante tocando un vals. El abrigo de los rayos de sol. La seguridad de llegar a tu lugar, la incertidumbre de no saber si encontrarás a alguien conocido, o si alguien desconocido te hará sonr…

Segundo Trazo. Familia.

Me he permitido, egoístamente, hoy, como ocasión especial, robar -qué mal suena, no-, recoger -mejor- una frase de un artículo de un conocido, a quien debo realmente la existencia todo esto, y, aunque elegí en un principio otra, no hay frase mejor que la que he decidido finalmente, no para un día como hoy. "Aprende a entender a tus padres, será tarde cuando ellos ya no estén. Llévate bien con tus hermanos. Son el mejor vínculo con tu pasado, y probablemente serán ellos los que te acompañen en el futuro."Tus padres, tus hermanos. Son esas personas con las que has compartido la mayoría de años de tu existencia, sobre todo si eres joven, y son los mayores desconocidos que te has encontrado jamás. Igual, con un poco de suerte, podrías describir su cara. O sus ojos. O su mirada. O sus manos.
Pero eso no es suficiente para poder llamarlos padres, o hermanos. Tener un padre, una madre, un hermano o una hermana es conocerlos. Si no, no puede decirse que los tengas, si solo te los ha …

Primer trazo.

Mi vida se basaba en rutina. Ir a clase, observar, hacer como que escuchaba y nada más. No sé, todo era bastante normal, pero, mientras, empecé a conocer una historia de dos enamorados que ya no se querían. Ella intentaba olvidarse de aquel que nunca la amó hasta el instante anterior de que todo terminara, él, trataba de recuperar un tesoro más grande de lo que soy capaz a imaginar. Pasaban los días y la historia cambiaba, ni contigo ni sin ti, las semanas se sucedían entre conversaciones por teléfono recordando una vieja y gastada relación y miradas que no superaban el ombligo, cuánto más el rostro. Tratando de mitigar sus penas, ella se refugiaba en los libros y él en los amigos, mientras se daban cuenta de que vivir un error era su rutina y que momento que pasaba era momento que perdían. Un día, él, frente a un folio, empezó a escribir todo lo que si pudiera le diría. Eran cosas que ella ahora sabía, cosas que llegaban tarde. Quizá porque él también sabía lo tarde que era, rompía u…