Quinto Trazo. El por qué de recrearse, o las palabras.

Me han preguntado muchas veces por qué me gusta estar triste. Gustar, por decirlo de alguna manera. Claro que no me gusta estar triste, pero no tengo ningún problema en estarlo y, cuando ocurre, no lo evito, sé que pasará, me dejo llevar por el cauce natural del asunto. Me gusta tanto recrearme en sentimientos como la ilusión o la alegría, como en la nostalgia. No me parece que esté mal, y eso que llevo la alegría por bandera. Para mí la felicidad es vivir. Y vivir, experimentar, sentir, adquirir experiencia, aprender, controlar, sentir tu mente ilimitada.

El sentir y ser capaz de expresarlo es una necesidad. Y creo firmemente que debería ser así en todo el mundo, cuanto más humanos, cuanto más podamos sentir el dolor o la alegría de otros, más querremos compartir unos sentimientos u otros, y más lucharemos por lograrlo. Ser capaz de encontrar belleza en los sentimientos tristes no significa ser un demente, es más, las personas se sienten identificadas antes con historias tristes que con narraciones alegres, solo por el hecho de que "marca el doble una lágrima que una sonrisa". Además, sentir que otros también lloran alivia tus penas. Lo triste del ser humano es que a veces, sentir que otros también ríen siega tu risa, solo por la envidia, pero ese es otro tema, contra el que hay que ser fuerte y también sabio.

Me hubiera gustado ser música. O saber, sobre todo, saber el piano. Claro que nunca es tarde para aprender, pero estoy satisfecha con haber encontrado las palabras para liberarme. Creo que es el mejor vehículo para hacerlo, si sabes utilizarlas, si son exactas, si las metáforas te llegan y llegan a todos. Un músico me dirá que ama más las notas que las palabras. Yo me considero escritora o poeta -sí, poeta-, y si lo hago es porque sé que no puedo amar más que a las palabras.  En definitiva, a veces me pregunto qué sería de nosotros si no pudieramos sentir -ni expresarlo-. Desde luego, si no fuera capaz de sentir como siento, moriría. Al máximo, siempre, da igual lo que sea, pero aprovéchalo, y aprende. Moriría, seguro. Si no de pena, explotaría.

Mi pequeña espinita clavada es no poder definir el amor de manera satisfactoria. La mayoría de los otros sentimientos que he experimentado sí puedo, estoy contenta con lo que resulta de expresarlo. Pero no el amor. Debe de ser que aspiro a metas demasiado altas. Solo sé que la oscuridad será muy grande si dejo de sentirlo.

Hoy no estoy muy lírica: esto solo son pensamientos vagos, luego divago entre ellos. Algún día me encontraré. O eso espero.


Comentarios

  1. Es cierto que no tiene nada de malo estar triste. Y que dejarse llevar por la corriente del destino es algo tentador... Pero cuando estas alegre todo es más bonito...¿no?

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  2. Yo también veo belleza en lo triste.

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  3. Aunque si nunca cayéramos no tendríamos que levantarnos. Creo que ahí está la mayor atracción de la tristeza: la gente a la que le gusta estar depresiva es o porque quiere que le hagan caso o bien para hacerse el héroe, el mártir, para decir de forma encriptada: "Mira cómo sigo en pie, a pesar de todo lo malo que me está pasando".
    Así todo la tristeza (nunca forzada)me parece algo muy sano, en primer lugar porque forma parte de nuestra gama natural de sentimientos, es parte de nosotros. Es sintoma de que algo nos importa. Pero estar siempre en ella... Yo también prefiero tocar la escalas de los sentimientos.

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