Décimo Séptimo Trazo. Juega.

A veces te encuentras algo, simplemente caminando, y te das cuenta de que ha cambiado algo dentro de ti. Mentira, nunca te das cuenta, pero qué bonito sería que todos lo supiéramos, ¿verdad? Darte cuenta del punto exacto, del momento justo que lo cambió todo... ¡Cuántos errores ahorraríamos! O bueno, vete tú a saber, la Naturaleza es tan sabia que seguro que creaba otro mecanismo para hacernos algo más estúpidos.

Mira, soy de las que pienso que en el fondo, solo valen las experiencias y el conocimiento adquirido. Eso no se marcha nunca, nunca, de forma voluntaria. Puedes olvidar esa chica que te hacía volar al mirarte, puedes olvidar cada momento, pero en realidad no lo estarás olvidando sino cambiándolo de lugar en la memoria. Esto es tan simple, que es un juego. Vivir se resume en jugar bien tus cartas, luchando por ganar, por el propio beneficio, y lo hacemos todos. Lo mejor de todo es que las reglas en este juego eres tú quien las pone: puedes autocompadecerte o levantarte de entre la mierda, puedes ser un ególatra o no amarte nunca, puedes sentir felicidad en el daño de los demás -incomprensiblemente, la vida me ha enseñado que eso existe- o puedes encontrarla en hacer feliz a otros. Puedes valorar por encima de todo la felicidad, o el beneficio, o la lujuria, o la música. Puedes amar tu reflejo en el espejo y pensar que siempre será eterno, o darte cuenta de que lo que envejece es el cuerpo y no el alma, y qué te interesa más cultivar. Eso, ya, es elección tuya: pero juega. Vamos, no te quites el placer de ser diferente. Vamos, si lo prefieres, sé como son los demás. Pero vamos, abre los ojos... y juega.

Y al que dice que ser egoísta es malo, lo malo no es ser egoísta, sino no saber serlo. Todos lo somos por naturaleza, si no lo fuéramos no habríamos sobrevivido. Ahora bien, es a la parte humana que tenemos a la que le corresponde moldear los límites del egoísmo establenciendo unos valores y principios, y esto es también tan simple como enseñar a compartir si ves que al otro le hace feliz, y que el otro siendo feliz, te hace feliz a ti.

Comentarios

  1. "en realidad no lo estarás olvidando sino cambiándolo de lugar en la memoria"
    pues no lo había pensado,
    y si,si que es verdad!

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  2. Coño, pero en la vida los faroles no pueden funcionar... Eso si, una jugada inteligente siempre te poca a la cabeza. Y siempre tocan mejores manos.

    Siento el simil Pokeristico... pero da mucho juego.

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  3. No creo que toquen mejores manos por mentir, es precisamente lo incontrolable, ahí está la gracia, en la capacidad de adaptarse a la nueva mano.
    Sí estoy de acuerdo en que los faroles funcionan, pero no todos por igual, no en el mismo sitio, y creo que todos tienen fecha de caducidad.

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