Vigésimo Primer Trazo. El comienzo, el momento exacto.

Zarandeó el libro con empeño observando detalladamente cómo se escapaban las letras impresas, al trasluz del sol casi puesto. Por ser vacío eso no la satisfizo, y buscó un papel, y un bolígrafo. Garabateó sus dos frases favoritas, y se quedó petrificada ante la caligrafía. Durante más de diez minutos. El pelo se le metía entre los ojos, pero no importaba. Frunció el ceño, y acercó mucho la punta del bolígrafo a sus ojos. Quería saber por qué de él salían las palabras. Cuál era el truco para crear una obra de arte. Apenas seis años, y ya apuntaba alto. Ése fue el comienzo de una vida dedicada al arte, las pasiones y el aprendizaje. Ése fue el comienzo de mi vida.

Tiempo después vendría la experiencia casada con la inspiración, y los días inermes ante la droga insana de la escritura. Y, ¿tú? ¿Cuál fue el comienzo de tu vida?

Comentarios

  1. Ten cuidado con 2 cosas
    1. Si miras el boli muy de cerca te puedes quedar bizca
    2. Así con esa curiosidad por el como salen las palabras de ahi aparte de escritores se forman ingenieros... :P

    Ahora en serio... una delicia de texto en tan poco parrafo.

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  2. ¿La droga insana de la escritura? ¿es ese un nombre para el mayor de los venenos? ¿Insana? ¿No quisiste decir insania? Todo el mundo sabe que los bolígrafos no escriben, rascan en el papel palabras y líneas al azar que después nos dan miedo si nos suenan extrañas.

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  3. Pues, una vez buscado "insania", creo que son ambas. Y yo te pregunto, desde cuándo importa el "todo el mundo sabe..."?
    A veces tardan muy poco tiempo en sonarnos extrañas...

    Morao, ya sabes, de no ser por un profesor de Química hubiera ido por tu rama, seguro, pero, qué quieres, soy más feliz aquí. Aunque la escisión en letras y ciencias es absurda... mira a Baroja, un médico en crisis que le dio a la pluma para superar sus fantasmas.

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  4. Yo sólo recuerdo cuándo me empecé a interesar por las imágenes, con mi primera película sin dibujos animados liderada por Woody Allen en "Toma el dinero y corre", me chocaba las cosas tan raras que hacía ese hombrecillo inquieto.
    La verdad es que me cuesta más decir algo con palabras que con el cuerpo. Me asusta más escribir lo que siento que hacerlo.
    Baroja, sí, con la genial "El árbol de la ciencia", una de las veces que más he disfrutado leyendo desgracias solitarias.

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  5. Azul! Echaba de menos leer lo que crees.

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