Abril de 2009.


"No necesito nada más, ¿sabes? Me vale con un papel, la mesa limpia, el atardecer visto desde mi silla y mi ventana, un boli, un carboncillo, o un lápiz, y recordar cualquier acontecimiento pasado, y los recuerdos. Me vale con reflexionar y sacar de dentro, en forma de letras o trazos, todo aquello que siento, lo que me cuesta comprender. Me llena mucho más que salir y llenar mis venas de alcohol, nicotina o THC. Me llena mucho más que reventar una pared a patadas por haber hecho algo más de lo que debiera. Me llena mucho más que llorar. Me llena mucho más que aconsejar, me llena mucho más que darlo todo.

Me llena coger una cámara de fotos y cerrar la puerta de casa por fuera, o asomarme a esa ventana al mundo desde mi lugar seguro, y ver a la vez el sol y una tormenta. Me llena un día de lluvia, ir con una canción puesta y mirando a los ojos a cada persona con la que me cruzo, que no es lo mismo que la gente. Me llena sentirme importante para esas cuatro personas que de verdad lo soy, me llena.

Cada vez cambiamos más. Cada vez somos más distintos, vaya… cuánto asusta, ¿verdad? Qué miedo no controlar las situaciones, qué miedo no responder a un patrón, qué miedo que algo pueda pillarte desprevenido. Miedo. Curiosa palabra. Todos tenemos miedo, y el miedo no es malo. Lo malo viene cuando el miedo absorbe tu ilusión. Tus ganas de sentir en cada poro la magia, de hacer que solo con una mirada a ese desconocido que te gusta se te ponga la piel de gallina, y tu estómago y corazón se vuelquen a la vez. Miedo, el auténtico miedo, de no ser capaz de hablar, de no ser capaz de decir lo que piensas, de no ser capaz de permitirte extrañar a algo o a alguien porque te hizo daño. Miedo a no ser como el resto y que te consideren diferente, miedo a que eso te impida ser tú. Muchas veces, el miedo es bueno. Muchas veces, nos priva de esa magia, de esa ilusión. Muchas veces, el no darle nombre a aquello que nos hace ser felices implica inseguridad, pero también ausencia de preocupación. Muchas veces, no preocuparse por lo que nos daña supone que cada espina nos haga una llaga mayor. Muchas veces, hay que encontrar el equilibrio. Muchas veces, vale con vivir y no tenerlo todo atado, muchas veces, vale con ver al mal llamado amigo acercarse y esquivarle cuando te traicione, quedando él en el suelo, roto, justo después de atacarte, sin ser tú responsable de ello. Muchas veces, los cambios, para asentarse y poder ser valorados, requieren de un tiempo de reflexión y de nuevo cambio. Muchas veces, muchas veces son pocas para aprender algo.

El resto, corresponde a lo íntimo. Se acabaron las horas de perder el tiempo, ahora para mí, vivan Bell y Meucci."

Comentarios

  1. La palabra clave es ilusión. Ilusión por vivir... por lo que nos preocupa y a la vez nos llena... Creo que con el transcurso del tiempo algunos olvidamos que la vida es algo más que la rutina. A menudo conviene recordar quienes somos a través de lo que podemos crear.

    Gracias, gracias por recordarme que lo que nos llena es salirnos del guión, e intentar superarnos de vez en cuando.

    El Borracho

    PD: Sigue así.

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  2. Wow, has llegado hasta aquí?:) Muchas gracias.

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