Trigésimo Quinto Trazo. Brainstorm.

Asco, bufidos, traición, amalgama de crujidos y desesperanza. Carne propia y ajena bajo las uñas, suciedad. Vómito, gemidos, ratas. Macabro. Estrellas en el suelo, mentiras sin salida. Angustia por lo angosto: gritos y desgarro. Arañazos en la pared, pintura arrancada y lágrimas de ácido. Sangre vívida de un alma muerta. Sensaciones terribles en movimientos estáticos; parálisis. Venas sangrantes y borbotones azules. Ceguera inconsciente de la mente, alumbrada entre sombras. Éter bebido, y el éxtasis. La serenidad de la caricia del captor. El círculo. La paz. La monotonía. Y... el piano. El renacer del color naranja, la libertad de alma que huye de su prisión por una rendija. Un puño levantado, las rodillas en la tierra. Las manos arrancando las dagas que atravesaron el cuerpo. La cura rápida y eficaz. Un corazón roto y recompuesto, falto de plenitud. La inspiración del ahogo envuelta en explosiones y rugidos. Un grillete de fuego que atenaza la garganta de los más bellos cantores, una cárcel de miradas y dolores. Marcas y cicatrices abiertas, latiendo. Y la ponzoña latente transformada en antídoto. Destrucción completa para una nueva construcción. Limpieza de llantos y supresión de impurezas. Bilis sabrosa macerada con limón. Saliva rojo pasión con vetas verdes, surcando el mentón sin objetivos. Ruptura de huesos machacados, arcadas de satisfacción. La espalda sincera. El terror desnudo mostrado ante el amor.

Comentarios

  1. Me gusta el renacer del color naranja.

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  2. Brainstorm sórdido...

    Con esa parte de Yang del renacer naranja.

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  3. Yo me habría puesto a gritar después de soltar todo eso, para agotarme y no poder soltar más atrocidades.
    Voy a intentar hacer lo mismo un día, supongo que desahoga bastante ¿no?

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