Trigésimo Séptimo Trazo. Bella.

Es tarde, y el cansancio agota mi mente. La situación ineludible de vacío en la cabeza me hace sentir extraña, como si no lo quisiera. Y sin embargo, sí lo quiero. Disfrutaré de ella bebiéndome el aliento de la Ciudad Eterna. Treinta y tres veces treinta y tres miraré hacia atrás buscando tus ojos y no los encontraré. Pero sí te veré a cada paso lento, que saborearé, recordándonos. Qué bella es esta tortura del alma que me hace pensar en heridas. Condenadamente bella. Tan, tan bella, que haré relajada la espera por la vida, la paciencia serena del que asume que no controla el tiempo. Es tarde, y ésto solo son ideas, quizá una pequeña despedida irrelevante, un parón de inspiración y vivencias lejos, muy lejos, perdida en mí misma, y en Roma. Y qué bella será la espera. Tan, tan bella... Condenadamente bella.


Comentarios

  1. Es tarde y solo los enamorados de la luna están despiertos a esta hora.

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  2. Y los que acaban de llegar de pegarse con la noche

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  3. Sonaba mucho mas romantico lo otro jajajaja

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  4. Eso me recuerda algún rato tirado en el suelo del baño, con el blanco de los baldosines que me hacía sentir en un vacío acogedor, y un frío insolente en la espalda, las extremidades y la cabeza que aumentaba mi comodidad. Tampoco me apetecía pensar, sólo sentir, algo intenso y acorde con ese pequeño universo de sensaciones que me había montado. Sentir algo por alguien, verdadero en el placer de crearlo (pasajero, por tanto) o recordar algo o a alguien para en ese momento echarlo de menos. A veces había alcohol, otras no, pero eso era lo de menos. El placer afixiante estaba ahí.

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