Trigésimo Trazo. Creo.

Camino por el límite de una cornisa que una vez -y muchas- fue muy, muy ancha. Ahora es bastante más estrecha, y, sin embargo, camino con mayor certeza y seguridad que nunca. Creo en "el poder que tienen los besos, y los niños, y las miradas en silencio, y el amigo ése que siempre está dispuesto". Creo en la capacidad de amar, y en la capacidad de aprovechar dicha capacidad. En cada uno de los momentos vividos y en la mejora de un futuro por construir. En el no abandonar nunca la esperanza y seguir hasta el final. En el arranque y la energía que cesará solo cuando me muera. En escuchar la Quinta una y otra vez; en rebatirle al destino sus argumentos implacables para terminar aprendiendo a vivir con él. En el poder de la mente y la raza humana, en esa jodida magia que hace al ser humano increíble e irrepetible, y condenadamente desdichado -sin saber que en convivir con su desdicha está su felicidad-. En la fuerza del amor y en cambiar el mundo, cada uno a su manera. En que nada te corrompa, en aprender y crecer acompañado. Creo en yo, tú, él, ella, nosotros, nosotras, vosotros, vosotras, ellos y ellas.

Comentarios

  1. ¡Eso es!
    ¡Vámonos todas las conjugaciones a las nubes!
    ¡Viva el hijoputa de Beethoven!

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