Carta a ti.

Anhelo el aroma de un paseo de recuerdos, una ensoñación verdadera entre la sombra de tanto ahogo. ¿Quién sino yo teme el final? Quiero que me acompañes en el centro de mis sueños. Mírame volar mirándote a los ojos, por favor, comparte mi ilusión por soñar y demuéstrame que no existen reservas ni dolor. Cúrame las alas que dolieron tanto y aún se quejan, cobardes. Bórrame la palabra miedo de la memoria, anula cada lágrima de dolor por nada. Déjame que llegue la noche empapada de tu olor, de tus abrazos, tus besos y caricias. Por favor, cuida de mí como si fuera una rosa que puede marchitarse con un suspiro, cúbreme con tus brazos y tu cuerpo y reordena los trocitos de mi corazón. Camina con el tiempo y destierra mis inseguridades, quiéreme tanto que no nos quepa más, dime todos los días que no te atreves a imaginar perdernos otra vez, estar sin ti y sin mí, que quieres envejecer conmigo. Aguanta mis lloros sin motivo, igual que disfrutas mis alegrías. Yo no puedo ser más sincera, necesito cambiar los vendajes de la herida de vez en cuando, y se me escapan lágrimas desafiantes. No te vayas de mi lado por no poder caminar deprisa, por favor, quédate conmigo... no te vayas, no te vayas. La soledad sería mi compañía para siempre, con que solo faltaras tú.

Comentarios

  1. Qué palabras tan exclusivas y directas, y a cuántas personas se pueden decir sintiéndolas de verdad...

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  2. Tremendamente bonito. Espero que palabras con tanta sinceridad tengan su eco y encuentres lo que buscas

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