Perspectiva Global.

Las sonrisas astutas son las más atractivas. Y la más astuta de ellas surcaba su rostro perfecto e inocente -paradojas de la vida-. Contemplaba los hechos desde una perspectiva tal que por encima de él solo estaba el negro Universo. Contemplaba un Todo, un Uno; era la perspectiva global que todo sabio gusta de alcanzar. Y por eso, sonreía. Desde allí, tenía ventaja. Podía adivinar cualquier movimiento de cualquiera de sus rivales, ya fuera meditado o inesperado, lo sabía casi todo. La única posibilidad de error residía en sus movimientos, prácticamente perfectos al contar con tanta información, y tan útil. Veía como cada uno de sus opositores iba cayendo en la vergüenza, o cometía fallos estúpidos e incoherentes.

Cuando solo quedaban él y ella, se asustó. También ella no cometía fallos y sonreía de la misma manera. Quizá por ser ella aquello lo aterrorizaba más, porque ella lo conocía aún sin necesidad de una perspectiva global, y porque ella... era ella. En aquella partida de ajedrez en que el resto de mujeres habían caído en la primera ronda y los hombres se habían retirado, quedaba ella. Se rebeló contra eso. Dejó que la pasión dominara sus actos, y el instinto actuó, temerario. Arrancó contra la rabia de conocer a alguien que sonriera  con más astucia que él, se perdió en bufidos y acciones sin sentido... y derribó el tablero. Perdió la calma.

Al recuperar la serenidad, y tras darse cuenta de su fallo, arrodillado entre sudor y resuellos, la miró desafiante. Ella seguía sonriendo, pero ahora con ternura. Eso creyó él, quien ya no distinguía la mezcla entre astucia y cariño. Eso creyó él. Ella lo miraba a la vera de Dios, muy por encima del Universo.

Comentarios

  1. nunca había leído una manera tan triste de perder una partida de ajedrez...
    ¿todas las sonrisa eran tan falsas?
    vaya desgracia...

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  2. No, no eran falsas. Eran astutas, el problema es que las de ella eran más astutas que las de él.

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  3. Al fin y al cabo... tumbar el tablero entero es una forma un poco brusca de tumbar el rey no?

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  4. Es cierto: cuanto más te atrevas a verte de lejos, mejor actuarás de cerca. Y mejor te sabe y (paradójicamente como la sonrisa astuta de ella en su rostro inocente) más lo interiorizas.
    Enhorabuena por esa fuerza interior que describes, tan concentrada y que parece tan bien dosificada

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