Por qué irse lejos.

Porque todo el mundo, alguna vez, lo necesita. Ir lejos a perderse, no a encontrarse. Perderse de todo el mundo y de sí mismo, encontrar un vacío sereno que no juzgue ni condene, que no conlleve responsabilidades ni derechos, que sea un vacío completo, repleto de paz -¡ay! ya no es un vacío- o de locura.

Encontrar una enajenación mental transitoria que no tenga como resultado ninguna lesión ni enfrentamiento, una especie de habitación aislada para la mente, en la que la mente no se sienta aislada. Lejos es donde uno puede observar si quiere su propio mundo, o ignorarlo por completo, para dejar el alma flotando en Ataraxia. Lejos es donde, aunque no lo reconozca, a fin de cuentas, uno siempre se encuentra, pasando por lágrimas o no.

Los hay que tienen su lejos, lejos. Los hay, que lo tienen cerca. Mi Lejos, alguna gente sabe dónde está. Esa gente que, si no contesto, sabe dónde encontrarme. Es bueno que todos tengamos un lejos, lejos o cerca.

Comentarios

  1. Para mí este es el único reciclaje que de verdad se necesita. Se necesita para despegarse de aquello a lo que deseamos una vez aferrarnos con la propia carne, para huir de lo que buscábamos continuamente, para dormir y descansar de aquellas noches que pasábamos en vela. Para anestesiarnos de todo el dolor que se nos ha echado encima y que muchas veces hemos buscado nosotros. Para alejarnos de ese abismo al que queríamos saltar.

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  2. O dejar que nos atraiga más y más...

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  3. Cierto, los extremos se tocan. De todas formas a mí un paseo por la playa, sentarme en la ladera de una montaña o caminar por una colina al borde de un pueblo a la luz de la luna me tranquiliza bastante. ¿A ti?

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  4. Por supuesto. Pero más una habitación a oscuras y el sonido de dos respiraciones serenas, una perteneciente a una mente caótica y otra a la única persona que te sigue en ese caos.

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  5. Sí, desde luego no veo forma de salir de ahí. Asusta sólo imaginarlo.

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  6. Sí, es muy atrayente, como que al notarlo deseamos ser testigos de esa energía que desprende (porque además, desde fuera, uno no se da cuenta de lo peligrosas que pueden ser alguans cosas hasta que se mete).
    Si el asomo al abismo, la idea de poder caer en él, da un subidón increíble.

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  7. Eso, ¡y a tomar por saco todo durante un rato!

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