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Mostrando entradas de junio, 2010

Mmm

Huele a historias. Muchas historias.

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Se acurrucó suavemente entre las sábanas blancas. Olían a pureza y frescor; le hacían sentirse segura. Se giró para contemplar la cama, amplia y serena. Miró hacia el techo, cubierto de letras y palabras escritas con tinta azabache. Nunca le habían gusado las cosas comunes; había sido su detalle más personal en la habitación. A través de la puerta llegaba un aroma a café. Sonrió.

Se levantó y pasó por delante del escritorio, oculto bajo una pila de folios que juntos, algún día, serían una gran novela. Se dirigió a la cocina, y se apoyó en el marco de la puerta. Qué simpático era verle hacer el desayuno, con un delantal y un par de cubiertos frente a una sartén. Silbaba bajito para no despertarla. Volvió a sonreír.

-
Buenos días.- Él levantó la mirada.
-
Buenos días, princesa.
A veces los sueños son así de sencillos.

Para el aire.

Hoy es de esos días en los que comprendes que el viento sopla desde otra dirección, en los que el devenir se antoja sólido, pero liviano. Hoy es de esos días cuya mañana es fresca y reconfortante y el mediodía dora las sonrisas de los viejos. Hoy, de noche, no tendré miedo a la oscuridad y recorreré en sueños los infiernos que vio Dante, le guiñaré un ojo a Alonso Quijano desde la más profunda admiración y curiosearé el aspecto de Gregorio Samsa, por segunda vez. No me importa pasar ratos efímeros en compañía de los libros, porque efímero es aquel vacío de mente, que no es capaz de alcanzarlos. Hoy es de esos días en los que puedes proponerte de manera firme cumplir con lo que quieras, porque la vida será color arcoiris según pises ciertas baldosas,o no. Hoy es de esos días en los que, vaya, cómo decirlo... no sé. Tengo erizada la piel de la energía que anhelo invertir en futuro.

Retrato.

Es una mujer de facciones borrosas y pelo fuerte, negro y rizado. Sus ojos son oscuros y su boca se tuerce en una mueca, pero para tantos es tan bella... A veces. Sus ademanes son bruscos e hirientes, y sus vestidos de un ajado tono gris. Sus uñas, bien cuidadas, miden tanto como su falange más pequeña, y se entretienen en arañar la piel; cuanto más fina, más profunda es la herida. Cuando habla, su voz oscila entre tonos graves y algún que otro gorgorito que no puede controlar. Sus arrugas le añaden una decena de inviernos y no se la ha visto sonreír jamás. Se mueve sin gracia, no se gusta en el frío del espejo.
Por su causa han muerto muchas mujeres, muchos hombres y muchos niños, y muchos más morirán. Se la ve a menudo con Orgullo y Dolor, pero ella prefiere hablar de una independencia emocional, que no tiene. Ha supuesto la ruina para más de un tratado que revolucionaría el mundo, y es amiga de Envidia. Odia profundamente a Amor, Amistad y Esfuerzo, y es prima de Codicia y tía de Re…

Somos la generación del cambio.

Imagen
Hace tiempo me preguntaron qué somos. En torno a mi edad, dos años más, pero no dos años menos. Yo respondí: somos la generación del cambio. Somos aquellos que, es cierto, tendremos que enfrentarnos a un mundo terrible al acabar la Universidad, tendremos que acabar con esta crisis e inventar una manera para sostenener el sistema de pensiones. Tendremos que ingeniárnoslas, y rápido, para producir energía limpia que vaya quitándole el polvo al CO2 mientras le hace la cama a la falta de agua potable, y deberemos crear la suficiente cantidad de alimentos para liquidar el hambre en el mundo, como objetivo prioritario. Deberemos proteger el futuro de nuestros hijos y desintoxicar a nuestros mayores de los antidepresivos que el estimado Dr. Don Nadie les recetó, porque habían decidido egoístamente ignorar al instinto de supervivencia.
Deberemos hacer tantas y tantas cosas, que me aburre enumerarlas. Cuando la respuesta a todo lo que deberíamos hacer es: cultura. Hay algún ignorante (bien llam…