Sucedáneos.

Su nariz recorrió oronda y henchida la línea de su figura abriéndose paso por las caderas, ascendiendo suavemente y con la paciencia del buen autodidacta por la cintura y el torso. Recreándose brevemente en una curva hacia la espalda y exhalando de pura pasión a la altura de la nuca.

Las manos seguían la estela invisible de los labios, inseparablemente ligados a los besos tiernos y sensuales que continuaban el recorrido de su cuerpo, lentamente, en la penumbra más dulce.

Se acercó lentamente a su oreja y respiró profundamente, susurrándole te quieros. Rozó con sus dedos los muslos hasta las caderas, acercó su cuerpo contra el de ella, y la miró a los ojos. Aquellos ojos negros. Algo centrifugó su estómago en cuestión de instantes y notó cómo se erizaba todo el vello del cuerpo. ¿Qué haría si no estuviera ella?

Define la diferencia de los sucedáneos del amor.

Comentarios

  1. Pues estar podrido. ¿Qué haríamos si no experimentáramos alguna vez estos torrentes de vida pura? ¿Qué importan el resto de las cosas cuando tenemos estas en nuestras manos?

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