La afortunada historia de Liliana Hiedra: That's entertaiment.

"Sí, bueno, dicen que cuando todo es perfecto es porque va a ir a peor. A mí, sinceramente, no me importa. Tengo cigarrillos, una pensión de mierda y un curro que me hace vomitar de vez en cuando. Es curioso, nadie dice que cuando todo va mal, es porque va a ir a mejor. Nunca es así.

El otro día me crucé con mi viejo casero. Le debo tres meses de alquiler. Juro que no había corrido tanto en toda mi vida. Lo mejor de todo, es que terminé con una puta detrás de un contenedor. Poco a poco llego a la conclusión de que soy un pendenciero mediocre, que no llego a medio donjuán y que, además, por cada cigarro que fumo me salen más puntos negros en el pulmón. Puto alquitrán. Puto casero. Puta... puta.

No entiendo por qué nadie me cree cuando digo de dónde vengo, ni quién soy. Nadie puede entender que elegí ser un despojo por voluntad propia, un proscrito -¿un desertor?- de las altas esferas. Tanta opulencia, tanta superficialidad y tanto billete negro pintao de verde. Asco y vergüenza debería daros. Preferís soñar con un coche de mierda que con la mujer de vuestra vida, con acciones revalorizadas antes de con una casa humilde y una familia honrada y feliz.

Reconozco que no elegí el camino adecuado. Aunque probé los excesos de las drogas, el dinero y la lujuria en mis buenos tiempos, caí irremediablemente en ellos cuando los abandoné. Y aquí estoy, sin un puto duro ni un gramo de dignidad, pero, eso sí, no me veréis desperdiciar mis segundos idealizando un mundo oscuro que a nadie hace feliz. Mediocres, bufones, anónimos de la vida. Merecéis mi más absoluto desprecio."

Este texto ha llegado a mí en un sobre con una sola indicación: Hie. Parece ser que algo ha cambiado en mi mundo, que me siguen y me observan, y, por qué no, se ríen de mí. Como siempre.

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