Buena Praxis

Acudí a mi cita quincenal con el psicólogo. Era un hombre que me resultaba entretenido, con esos ademanes y tics nerviosos, no era el típico psicoanalista argentino, desde luego. Ni siquiera era argentino. Como siempre, me saludó al entrar a la consulta, que siempre olía igual, a viejo, a recóndito. Me recosté en el diván como era costumbre y me hizo las preguntas de rigor. Contesté a todas con tranquilidad y seguro de que era lo que él quería oír.

Cuando expuso sus conclusiones, me sorprendió. Más aún por el motivo de mi estancia allí, ajeno a lo que nos interesa. Aun cuando yo había creído en todo momento que aquello no era más que habladurías y un tirar el dinero del seguro, logró definirme a la perfección. Por supuesto, en ese momento solo me sorprendió que conociera aquellas cosas que también yo conocía, pero, hoy, diez años después, me doy cuenta de que dio con muchos aspectos que yo ni siquiera había observado antes, en nadie. Mucho menos, en mi espejo.

Recuerdo ese instante de mi vida con cariño y admiración. Y, desde entonces, he procurado recordarlo y reescribirlo mil veces en aras de tener en cuenta cada enseñanza de la conversación. Y, sobre todo, a cada instante vivido y como él dijo, he procurado siempre ejercer lo que él dio en llamar "una buena praxis".

Comentarios

  1. " La tarea del escritor consiste en dar a conocer como el contexto social influye en la psicología personal."
    Dicho por un tal Kraus,creo...

    Éste trazo es tremendo,Noe!

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