A veces también son pesadillas.

¿Quién se guarda los acordes de una lágrima? ¿Es el mismo que ahoga un grito de auxilio cuando todos duermen? ¿Quién no puede susurrar que ansía una paz eterna y clara? ¿Quién ignora la agudeza de una daga atravesando un corazón? ¿Quién se resigna a dar palos de ciego en un camino hacia el este?

Nadie queda con honor en esta tierra, nadie lucha por consumir el sufrimiento insano de gente cuerda en su propia piel. Nadie queda que busque en los libros un amor desencantado, nadie queda que se enamore de un hombre inexistente definido en los trazos sabios de una pluma. Nadie queda que llore o ría al leer.

Comentarios

  1. Lo dirás tú. Quedo yo. Enamorado como un perro de.. (sólo sigo hablando en presencia de un bufete completo)

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  2. Puede que quede más gente de la que pensamos, solo que usan la cautela para que nadie ensucie esas ideas kamikazes.

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