Reflexiones en alta voz.

Cuando el látigo doblega la espalda más desnuda, el cuerpo olvida el movimiento antagónico a la sumisión. Cuando los días pasan rápidos y dorados, endulzados por la imaginación, la ilusión olvida el verde oscuro casi negro de la tristeza que la ahoga. El equilibrio que manifiesta una entereza emocional e intelectual debiera ser una máxima anhelada por cada uno de los hombres que pueblan la Tierra, la superación de cada uno de los obstáculos teniendo como instrumento la voluntad y capacidad humana, la sensibilidad del alma y los sentidos, es la maravilla que compone el hecho de vivir. En realidad, no importa cuán larga sea una espera, ni cuán doloroso un luto, de la misma manera que no importa cuánto durara la felicidad o el terror más arraigado. Lo verdaderamente importante es haber sido consciente de la magia que es la vida, la experiencia constituirá cada una de las cicatrices que te definirán como persona adulta, desarrollada, exprimida y admirada.

La única opción ante la futilidad de tu existencia es el máximo desarrollo de la misma. Que tu vela, si se apaga, titile medio segundo más. Que haya merecido la pena vivir tus experiencias, cada una de las lágrimas y las más de mil sonrisas.

Comentarios

  1. La admiración es muy relativa (como todo, qué coño) y a menudo escasea, pero estoy de acuerdo con que el tiempo que se tenga hay que vivirlo y no dejarlo pasar sin más. Si hay algo que me molesta es el tiempo que perdemos en especular sobre las cosas, en si nos irá bien o mal, y muchas veces no llegamos más allá siquiera.
    No es cuestión de tener mucho tiempo, si no de utilizarlo.

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