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Mostrando entradas de abril, 2011

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(parte 1 : enlace)
- No estoy aquí para escuchar lloriqueos. Aunque, bien pensado, tampoco estoy aquí para verte hecho un asco y mira con qué me encuentro. ¿No te da vergüenza, verdad? No, claro que no, casi olvido que dejaste de sentir esas cosas hace tiempo.- Él se recostó sobre un lado y la miró hasta la nariz. Los oídos recogían vibraciones inexistentes testigos de aquel tortazo. - Pe-perdóname, de verdad. No esperaba que vinieras...- - Ni yo tampoco, pero aquí estoy. Entre una mezcla de compasión que ya sentía y un repugnante impulso de abrazarte. Mírate, ¡mírate! ¿Dónde está dentro de ti aquello que fuiste y soñaste? ¿Guardas siquiera algo útil de tus experimentos carnales tan poco aceptables? No, por supuesto que no. No queda nada de aquello que admiré de ti. En su lugar solo queda un rostro sin mejillas y unos brazos picados. Ah, querido, en la calle deberían enseñaros a vivir. - suspiró. A él le brillaron los ojos con un destello rabiado de hiel. - ¿Y tú? Te has pasado la vida e…

Idas, vidas y venidas.

Quédate tu amor y guárdate tus gestos, la fuerza con que nos dimos besos y conservamos lazos enredados, infinitamente eternos. Las palabras que sentimos y las imágenes que oímos entre el bullicio envenenado del mundo en derredor. Siempre los pájaros volaban en círculos hasta que te veía y yo mismo empezaba a volar. ¿Recuerdas el olor del agua cada tarde? Era como tu cintura. Porque yo no tengo nada más que corazón, el resto de mi cuerpo levita liviano, donde no alcanza a imaginar la razón, que ocupa a los mentirosos y reniega del amar. Tu abrazo flota entre mis dichas. ¡Cuánto anhelo tus pestañas! Cada medida de un segundo rozando mis mejillas, oliendo tus sienes en el deseo de una bruma. Como el mar ese tan tuyo, la bravura de la tormenta de verano entre montañas. Como la pasión del fénix que resurge de entre el polvo que lo vio nacer. Las lágrimas del miedo infantil del abandono que al adulto obliga a temblar entre sollozos, ésas que a mí me derrotaban batalla tras batalla a salvo e…