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(parte 1 : enlace)

- No estoy aquí para escuchar lloriqueos. Aunque, bien pensado, tampoco estoy aquí para verte hecho un asco y mira con qué me encuentro. ¿No te da vergüenza, verdad? No, claro que no, casi olvido que dejaste de sentir esas cosas hace tiempo.- Él se recostó sobre un lado y la miró hasta la nariz. Los oídos recogían vibraciones inexistentes testigos de aquel tortazo.
- Pe-perdóname, de verdad. No esperaba que vinieras...-
- Ni yo tampoco, pero aquí estoy. Entre una mezcla de compasión que ya sentía y un repugnante impulso de abrazarte. Mírate, ¡mírate! ¿Dónde está dentro de ti aquello que fuiste y soñaste? ¿Guardas siquiera algo útil de tus experimentos carnales tan poco aceptables? No, por supuesto que no. No queda nada de aquello que admiré de ti. En su lugar solo queda un rostro sin mejillas y unos brazos picados. Ah, querido, en la calle deberían enseñaros a vivir. - suspiró. A él le brillaron los ojos con un destello rabiado de hiel.
- ¿Y tú? Te has pasado la vida en burdeles.
- Sí, y tú pagando en ellos. La diferencia está en que yo lo hacía para poder comer y tú para que alguien te quisiera.
- Tú me quisiste.
- Solo cuando me pagabas. Fuera de aquello te amé y cometí el mayor error de mi vida. Y aquí estoy, arrastrando las consecuencias de haberte querido y amado. Como una absoluta imbécil. Ahora podía estar durmiendo, o ganando un dinero extra fuera de Bella's.-
- Pues vete, ¿para qué has venido?-
- No seas estúpido, tu única alternativa si me voy es el próximo último chute para poder despertar, ¿me equivoco? Seguro que te lo has repetido demasiadas veces como para haberlo olvidado. Te recordaba de otra forma, y solo hace seis meses que te vi por última vez. Ni siquiera tienes más pinta de adicto, estoy segura de que idealicé mis recuerdos de ti  y que solo por eso he venido.
- No necesito tu compasión.-
 - Claro que la necesitas, estúpido. Haz el favor de cambiarte de ropa, vas a salir a la calle sin haberte metido nada.
- No quiero. ¿Dónde has estado?-
- Por aquí y por allá, de retiro espiritual. Buscándome la vida, que no es fácil últimamente.
- Últimamente es toda la vida.
- Exacto. Pero, de todas maneras, ¿no es de dominio público a estas alturas que cuando un gran artista de cartón habla de crisis de fe, existencial, creativa o espiritual, habla tan sólo de una sonora vagancia respetada por el común de los mortales?
- Qué trágico.-
- Más de lo que imaginas. Acaba.-

Salieron a la calle, temblorosos en una tarde agonizante que respiraba escarcha. No llegaron a ver el semáforo, que seguiría estando en el mismo lugar de siempre burlándose de ellos, con la risa fácil del que ve poco, pero conoce lo que ve. Un metal gris perforó el cráneo de ella, con un chasquido que se grabaría a fuego en la mente de él. Olía a hospital. A morgue.

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