Las fases.

Quedan tres segundos de vida soñada y veo las sombras aquí a su lado, pacientes. ¿Qué hay en el fondo de un levitar suave y bello, como al amarse dos jóvenes desde el corazón y no desde el cuerpo? Su caricia jamás y siempre llegó a ser aquello que anheló, el ansia de sentir palpitar un corazón. Y mientras tanto la marea y la furia lo arrasan todo, desde la calma odiada que se encuentra entre tormentas. Los cuerpos se mecen agresivos por algo que no pueden controlar, que no pueden parar. Nadie sabe la luz entre la más negra oscuridad. ¿Qué te queda cuando no te queda nada? Las llagas se abren de nuevo y supuran las viejas heridas de vendajes de sangre seca, tierra y sudor. La mente está llena y no llega nada al alma, escondida asustada como nunca lo fue antes. Como cuando la fuerza se marcha herida. Y renace con el fuego de un fénix y el empuje del sentimiento fiel, aferrada a las sogas que no sustentan nada. Cae más allá.

El rescate de los gestos y sus ojos,sus miradas al dormir cuando nadie más escucha. La musa música entre los más diversos pareceres en dos trinos de dialectos distintos. La espada certera silencia los últimos sentidos. Se eleva y asienta el cuerpo dormido sin instintos. Arranca el corazón que duele y guarda en un baúl la parte más sincera de haber amado. O no, jamás.

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