A vosotros.

Por el brillo de la sonrisa satisfecha, los ojos astutos y expectantes con voz de morbo intelectual. Gracias a las ilusiones en las lágrimas y las comisuras izadas por bandera de la intriga. Por dejarme ver puramente un latido furtivo y un aliento entrecortado, y esto solo acaba de empezar. Por recomendarme libros, películas y piano y bajo y rock y blues y ánimos, mientras vivo cosas que jamás olvidaré. Por hacerme feliz desde la más nítida generosidad, mientras las perlas se me escapan y ruedan alegres por las mejillas, porque hoy ya os habéis llevado el miedo y no lo tengo. Porque quiero terminar un despertar para empezar una mañana fresca de sábado, a eso de las siete, cuando la ciudad está vacía y los no dormidos somos dueños, y guiñan los ojos los pájaros, los árboles, las fachadas y las nubes si las hay, y la lluvia si aparece. Os echo de menos, como el autor a las musas, como el amado a los amigos, como yo a vosotros.

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