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Cuando aparece esa veta de valor irracional es el momento justo de echar la vista atrás y parar a tomar aire después de tanto jugar con los fantasmas. Es un buen momento este, no hace mucho frío y ya no arrastro la bufanda ni los pies. Además, me faltan dos o tres días para terminar de despejarme la vista y así con los ojos de color gris se piensa mejor, que lo sé yo. De todas formas, disculpadme la tardanza. Se me torcieron las cosas por no querer enderezarlas.

Comentarios

  1. Tus pies nunca se arrastran, si acaso levitan.Y siempre acabas gananado en flexibilidad a esas torcidas y retorcidas cosas.

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  2. Ay Azul... qué haría yo sin ti. Quizá, no escribiría...

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  3. ¡Oh, cielos! ¿Yo, posible causa de tus grandes letras? Me ruborizáis, bombillla humana (desmayo).

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