Impulsos e impactos breves.

Era como el efecto mariposa. Todo tan perfecto, y de repente: babum. Y yo veía en esas palabras mi reflejo y el de mi mano, pero ¡qué idiota, yo no las había escrito! Pero qué familiares... Oscuros esos meses, oscuras las historias hasta una rosa de los vientos. Y míranos, yo en mi vida tan perfecta y tú en tu vida sin envidias, qué jodienda. Pero sé que nunca me engañaste, y nos juntamos un par de años y yo te vi quererla y tú me viste amarle... y ahora la vida es tan perfecta. Que te deseo lo mejor, que te he querido y un poquito aún te quiero. Que yo sé que te hice daño y que no me quieres a tu lado, pero intenté ser feliz aunque saliera en espiral, no me culpes. Ahora, bueno, solo duele el pasado, como la picadura de una abeja, abeja que al picar, una sola vez, se muere. Puede que esta abeja pique un par de veces más. Pero yo tengo mi sendero y tú el tuyo y aunque no vuelvan a estar en el mismo camino... me alegro de haberte conocido.

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