Caminante sin destino.

Camina ausente y ausentado de sus huellas, busca un pasado que ha olvidado y recuerda una y otra vez. Sus pasos, uno tras otro, sin pausa, sin cambios, etéreos, le dirigen firmes y convencidos a ningún destino. Hace tiempo que la realidad dejó de serlo y le golpea a diario la idea de los sueños incumplidos, pero qué más puede hacer, vacío, vacío de todo. Hasta lo bueno que guardaba en la petaca y lo más bueno que guardaba en la mochila parece que nunca ha existido, que por no poder, no se puede ni contar. Ese amor salvaje o aquella dama de razón perpetua, nada, nada hay ni en su piel, lisa, sin cicatrices o manchas del sol, ni en sus ojos, de iris casi, casi negro. No puede decir que su infancia fue alegre y despreocupada, ni que su adolescencia cultivó su temperamento y su valía y su honradez. No puede decir nada, y no es amnesia, sino decepción.

Tampoco el futuro es algo que se muestre nítido, estoico o fácil. Cómo va a observar algo a oscuras sin luz ni llama; sin saber qué fue, cómo va a saber qué quiere ser. Tan solo, solamente, solo tiene la certeza de que lo que es, es ahora, un caminante sin destino que llora de orgullo y muere cada noche entre condenas autoimpuestas porque no hay otra manera, su vida es la crueldad de sus decisiones erróneas. Solo así conoce su pasado. Solo así conoce su futuro. Entre briznas de fracasos.

Yo que me lo he cruzado, y le he visto, no me he atrevido a hablarle. Solo pienso que cuántas veces en la vida seremos ese hombre, que lleva inscrita en él la solución, tatuada la espalda.

"El fracaso es el éxito incorrecto que más enseña al luchador". 

Comentarios

  1. La síntexis del título lo refleja todo.
    Es algo innato en el ser humano y que puede aflorar en cualquier momento, pero también es verdad que el luchador, siempre, sabrá sobreponerse a esta adversidad.
    Has definido como el subconsciente está ahí dando guerra constantemente y, además, decubres los pasos que uno puede seguir y llegar a un resultado, que todo depende de la fortaleza que cada cual tenga, ahí es donde llegamos a desembocar en un lado u otro. Pero no te desalientes, una luchadora como tú, no debe tener miedo a enfrentarse a este enemigo. Es superable, como muchos otros en esta vida.
    La solución, ya la das al final en la última estrofa y es así. Uno coge la madurez, entre otras cosas, a base de tropiezos, es un constante aprendizaje.
    Quiero felicitarte por la profundidad con que expones el tema y darte alas para que sigas en esta línea.

    Trasguyo

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  2. Gracias Corne, y gracias, Trasguyo.

    Lo cierto es que jamás valoraríamos el éxito sin haber conocido el fracaso, la estabilidad sin el caos, el placer sin el sufrimiento o el amor sin el dolor. Todo nos conforma y su antagonismo incrementa la belleza de la lucha titánica contra uno mismo que todos mantenemos (o deberíamos mantener).

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  3. Creo que hay una palabra clave en todo esto: FE,como motor para llegar a algún lugar o para, simplemente, seguir caminando.
    Mmm... Me recuerdas que tengo que seguir escribiendo. Gracias, bombilla humana.

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