La paz es un invento.


La paz es un invento.
Y esperar que el tiempo arregle su historia, la condena de un sueño tejido con punto de cruz.

Eran mágicos, te digo yo que lo eran.
Nada que ver con los polvos -aunque alguno lo pensara-.
Todo que ver con el tiempo y cómo se dilata.

Eran mágicos, pero la magia no existe.
¡No existe!
Y el tiempo no se dilata.
Es perfecto, continuo, permanente y científico.
Como las emociones, las barajas y el deporte.
Como la vejez.

No existe esa historia, ni el verano, ni el invierno.
Cuéntame tú otra, de finales felices y sonrisas cómplices.
La paz es un invento demasiado triste.

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