No te imaginas el odio.

Ha llegado el momento que llevo toda la vida evitando, si toda la vida es mi memoria reciente que se limita a estos cuatro años. Millones de tictacs llenos de desconocimiento y sentencia, una y otra vez gritando cada error. No me quedan excusas ni verdades ni dirección después de haber olvidado respirar. Entre la supervivencia y el malvivir está el resumen, y mira que he buscado las señales en el vacío.

Tú te perdiste mirando el camino. Tú has huido, y huido sigues y por más que anhele mi rescate, huido seguirás. Tú que me has matado cada noche y has vendido mis lágrimas por cuatro fotos y un par de canciones. Tú me has dejado rabiar y sufrir, cobarde. Por ti he destrozado los cuadros y las cartas que inventaste e inventamos. 

Mentiste. 
Y, de la manera que sea, después de tanto, no me has dejado marchar. 

No te imaginas el odio.

Por eso sé que jamás me quisiste la mitad de lo que deseaste quererme, y ni un cuarto de lo que odiabas desearme. Y ya no hablemos de lo que contabas, de tu mundo etéreo hiperconectado. Si hubiera sido verdad, todo esto habría sido mentira. Pero es lo que hay.

Lo que tenemos.
Lo que dejaste.

-

Comentarios

Entradas populares de este blog

La pérdida

Nadie da un duro por ti

A "Joven y Bonita"