Querido Rey Mago.


Devuélveme el humo de tus pulmones.
Báilame un blues, enséñame a sentirlo.
Cuéntame las historias de Oviedo vestido de orbayo,
paséame a la caza del té negro.
Por favor, respírame el olor a mar.

Todo esto, para conseguir lo que ya tienes.

No me mires cuando te miro.
No me digas que la experiencia es dogma en la edad,
no me engañes.
No me arrulles, que quiero volar.
Y soñar,
y perderme entre defectos que odio pensar,
-y en tu arrullo, es cierto-.

Todo esto, para conseguir lo que ya quiero.

Lídianos a mí y al miedo,
por agotadora que resulte la tarea.
Desentierra mi risa una y otra vez como hasta ahora,
déjame a mí la misión de mantenerla.
En el fondo, sólo dos mentes simples
en el delicado equilibrio de ser felices.

Todo esto, para entender lo que ya existe.
Nada más.




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