Hueco.


He sido más de ti que tus pies o tu cintura,
la cumbre de un monte sin escala,
el abrigo del desierto desnudo de palabras.
Me has mirado a la cara una sola vez
y has conseguido lo impensable,
una lágrima con sinsentido.
Me he bebido tus piernas eternas
tanto como me sé de memoria el hueco
que plisan tus ingles y tu pelvis generosa,
porque me he perdido en él
en pensamiento y sin obrar
más de millones de veces.
Pero tú que eres todas mis respuestas
a las preguntas no formuladas,
dime cómo me entra olvidarte
despacito y sin avisar,
en la rutina y el desasosiego,
para jamás recordar ni un instante.
No es que ya no te ame o nos amemos,
es que quererte, te quiero mejor lejos,
a soplidos,
a gemidos,
a abrazos,
a adioses.

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