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Mostrando entradas de junio, 2016

Nadie da un duro por ti

El fervor los deja sordos entre sí,
el pelo y la piel huelen a humo,
a sol y a sudor y a expiro.
Muchos murieron construyendo las gradas que sus culos ocupan.
Para ellos, son nadie.
La arena entre el cuero y mi cuerpo
provocan un escozor que no noto.
Las manos me tiemblan no más que otras veces,
ni se empapan, ni duelen.
Es verano y siento el frío adecuado.
En esta batalla, todo va bien:
cuento más de diez golpes que no vi venir.
Todo en orden, sí, hasta el matar o morir.
Camino, apenas dejo huella.
No es por ligereza, sino por falta de sentido.
Otra estocada vuela en certera dirección,
la resuelvo sin demasiado miramiento.
El público no parece satisfecho.
¿He dicho ya que todo va bien?
No sangro tanto como para rendirme hoy aquí,
ni aquí, ni nunca, ni hoy ni vos sois morir.
Informes, son sombra,
se mueven y embisten y agotan.
Deslizo la lengua por la comisura de la boca,
los labios finos entienden,
y, de repente, el baile.
El último baile de hoy, claro está,
aún no es la muerte,
ya l…

Días de sol y frío

Lo mejor de todo es que no necesitamos nada: nada para llegar, y nada para irse. Terminamos en un óptimo venido a menos incapaz de satisfacer a nadie y, mientras, la cal se desprendía y debajo quedaba la arena, dispuesta a ser devuelta al mar en el inevitable y continuo batir de las olas. Sereno, repetitivo, el deshacer del tiempo de un pasado y hacia un futuro en el momento que respiro.

Tardé más tiempo que nunca en darme cuenta, demasiado en la sorpresa, demasiado en la rabia, demasiado en el viaje, demasiado en el desprecio, demasiado en volver a la vida. Pero volví, a medias, o solamente con un paso, o con medio, o con un milímetro, en cualquier caso desplazada del lugar en el que estaba, desarraigada, deconstruida, determinada, con la ceja fruncida. Se nos tranquiliza con la idea de que, conforme nos hacemos viejos, deberíamos aprender en un crescendo irremediable a lidiar mejor con la muerte, con la pérdida, con la vida, con la dicha y su ausencia y vacío. A veces sí, a veces me…