miércoles

A "Joven y Bonita"

Hoy fumaría hasta dormir. Del sentido estético y apocalíptico no me queda máscara ya, ni siquiera me abrigan la ropa o el calor. Las semanas se agolpan acusándome contra lo inútil y humano de sufrir, entre pesadillas que parecen sueños y sueños que me agotan el dormir. Sé que Thánatos me persigue tuerta, y que poco más queda en el rincón donde tiré mi chaqueta favorita, negra como el carbón. Busco la belleza a ciegas inherente a ti, pero estás lejos, tan lejos que respiramos aires distintos y noches distintas, mientras todo colchón es demasiado grande sin tu espalda. Una bruma obtusa lo empapa todo, que se muestra nítido, y ya no sé si es el blanco y negro el que regula la gama de grises, o la ausencia de luz y la lluvia de hastío. Ese vibrato sordo que me sube por la nuca se ha asentado en mi mandíbula hace días, entre las noches que he llorado y las que he gritado porque sí. De alguna manera cuento mil nudos sobre el hombro mientras procuro metas absurdas en el comer, el hacer y el vivir. Nada hay de esta vida, algo tan simple recuerda, que nos deje escapar del peor monstruo que habita en nuestro dentro. Nada, ni la más exhaustiva de las estrategias suavemente caligrafiadas. Nada, salvo tu hacerme reír y la paz de la mañana de un sábado, sin más horario que oírte sentir.

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