Instrucciones de uso

La sensibilidad del dedo corazón es más afilada en momentos de satisfacción.
El contexto sexual aquí no es imprescindible.
La certeza del trabajo bien hecho, sí lo es.
Disponga los instrumentos adecuadamente.
En su manta de fieltro blanco, con su lazo posado tranquilo alrededor de cada mango.
Obsérvelos.
Sus engarces de madera y metal pulido.
Rememore la precisión quirúrgica que los ha dirigido.
Elija su preferido.
Extraiga con cuidado lento su figura.
Deslice la yema por su superficie casi líquida.
Recuerde el surco lento al aplicarlo en la piel y su extensión.
Escuche otra vez la respiración pausada que cobra ritmo en cada centímetro.
Pregúntese por el tono y la suavidad de la superficie en la que opera.
Perciba, en este frío albino, el vapor denso que se eleva alrededor de su mano.
Sienta cómo va abrigando su pecho mientras del bajo vientre mana un deseo voraz.
Cierre los ojos.
Recuéstese.
Déjese abrazar por el instinto.
El contexto sexual aquí no es imprescindible.
¿Verdad?

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