Velocidades infantiles

¿Qué hago con las luchas y la huida?
Todos los días sin tiempo,
finitos, rojizos y ocres.
Rápido, viviendo rápido,
y mil voces gritando qué está bien que quieras ser.
Inundada de cosas sin nombre,
sin reconocerte, sin reconocerme,
sin más.
Exhausta.
Muriendo a cada inspiro.
En un calendario que aprieta
fricción y sequedad,
soñando sin horas de sueño.
Perdida en ansiedad.
Cierra bien las piernas,
no expliques demasiado alto
-ni demasiado bien-
ni interrumpas al hablar.
Corre libre sin dinero,
presa de una década extra en el refugio familiar.
Así es como debe ser,
y así es como será.
Tus talentos no importan,
fuiste admirable hasta que llegó la verdad.
A duras penas rompiendo cuernos
-los tuyos, los de otros-
en vórtices carentes de final.
Como su propia definición indica.
Aquí puedes observar.
Teclas, tiempos, cuadrados,
cruces, paseos, bicicleta,
sostenibilidad.
La puta mierda de conquistar la vida adulta.
Podría ir yendo a acabarse ya.

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